Concepción Rodriguez Arruti

Yo, Concepción Rodriguez Arruti, Crecí en una bonita ciudad provinciana de México, llamada “Puebla de los ángeles”. Es una ciudad colonial rodeada de iglesias y de dos impresionantes volcanes: el “Iztaccihuatl”, conocido como “la mujer dormida” por tener un perfil que recuerda esa imagen, y el “Popocatepetl”, un impresionante volcán que en la actualidad se encuentra en erupción.

Yo vivía en una casa de la época colonial y vienen a mi memoria recuerdos de una azotea, donde jugaba con los niños de una numerosa familia vecina.

Ellos están en mis recuerdos, representando las delicias de una infancia, que gracias a su compañía, nunca sintió la soledad de ser hija única.

Desde esa azotea contemplaba la grandeza de esos “magníficos volcanes.”

Ahora evoco esos recuerdos con esa intensidad que nos provoca, todo lo perteneciente a un pasado ya lejano.

Pasaron los años y hubo un gran cambio en mi vida. Vine a vivir a España y las hermosas vistas de los volcanes fueron sustituidas por las bravas aguas del mar Cantábrico, que bañan las costas de la pequeña y bella ciudad de San Sebastián.

En esa ciudad me casé y fui madre; dos pasos de gran trascendencia en la vida de los seres humanos.

La vida está en continuo movimiento, ahora sigo disfrutando de unas hermosas vistas, pero en mi presente, hay unas aguas más calmadas, las del “Mar de Alborán.”

Y es en esta hermosa tierra de Málaga, donde he tenido la alegría de ver crecer cuatro preciosos nietos.

¡Que agradecida estoy! Cada etapa de mi vida me ha permitido disfrutar de un variado mosaico de costumbres, acentos, aromas y caracteres.

Haber tenido la oportunidad de experimentar esos variados lugares con sus diferentes circunstancias que se fueron impregnando en mi y que terminaron dando como consecuencia: “La persona que Yo Soy.”

Al escribir “Iniciación Solar en la Nueva Shambala” he decidido contar interesantes experiencias vividas y expresar que la felicidad se logra cuando se observa con agradecimiento lo que la vida nos da en cada momento, sin lamentar lo que no ha sido posible conseguir.

Concepción Rodriguez Arruti